Buen día

El día del rock nacional

 

La senadora nacional Laura Montero (UCR-Mendoza) presentó un proyecto de ley en el Senado de la Nación para declarar el “Día Nacional del Rock Argentino”, el 21 de julio de cada año, en recordación del natalicio del músico,  compositor y productor musical Litto Nebbia. La legisladora radical resaltó la importancia de “Litto Nebbia es considerado y reconocido por sus pares como el padre del rock argentino.   Montero destacó además que “la canción La Balsa, compuesta en 1967 (en coautoría con Tanguito) e interpretada por Los Gatos, fue inspiradora y abrió las puertas a la difusión masiva del rock en castellano en Argentina y de allí, en toda Hispanoamérica.  A la legisladora no se le escapa que hay otros artífices de la música nacional, como Luis Alberto Spinetta, Charly García, Pedro Aznar, Pappo, Gustavo Cerati, entre otros tantos, pero consideró que   este será “un justo homenaje al trabajo de Litto Nebbia,  que en 2015 cumple 50 años de trabajo y de relación ininterrumpida con la música”. Al margen de la polémica que su propuesta podrá generar, y sin dejar de lado la importancia que tiene el rock nacional como parte de la cultura argentina, la senadora debería tener en cuenta que   ha sido elegida para ocupar la banca en la que  se desempeña para atender un universo de cuestiones que pueden cambiarle la vida a quienes representa. Esto es mucho más que satisfacer los gustos personales o intentar conquistar a un sector valiéndose de la posibilidad de canalizar un deseo que aún siendo compartido, no merece anteponerse a los muchos asuntos que figuran en la columna de “necesidades” de los argentinos.


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Una tomada de pelo

 

Hace un tiempo ya se habla de agrotóxicos y no de agroquímicos, entendiéndose que con esa denominación ya está todo dicho. Pero aún así, asistimos a diario a la difusión de las bondades de estos productos, en el marco de la campaña agrícola que corresponda (y dentro de ésta, a sus etapas), según la época del año. Jamás se mencionan los posibles y ciertos riesgos que presentan estos productos para la vida humana y animal, tampoco respecto del resto de especies vegetales, como si fueran tan eficaces, geniales y perfectos que supieran hacia dónde dirigirse; similares o idénticos a un misil accionado, con su objetivo milimetrado.  Bueno: está visto que los misiles no son infalibles, y ahora, comenzamos a escuchar voces que tibiamente comienzan a decir que los agrotóxicos serían cancerígenos. Este sábado, EL ARGENTINO informó que la Agencia Internacional para la Investigación sobre Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que el herbicida 2,4-D, el segundo más utilizado en Argentina, es “posiblemente cancerígeno”.  Y aunque corresponde reconocer que Entre Ríos ya tiene prohibido o limitado el uso del agrotóxico en cuestión, también hay que señalar que no se entiende por qué la Nación acaba de dar  luz verde a una multinacional para comercializar una nueva variedad de soja  transgénica,  diseñada para ser usada con tres de estos productos “rojos”.  Resta esperar que el sistema federal se anteponga a  la norma nacional, aunque sea apelando a su posterior sanción, para poner un freno a las consecuencias del uso de tanto químico volcado sobre las tierras que nos rodean.  Derrames que, volatilizados, han entrado en escuelas y viviendas; que pasan a integrar los cauces de agua, y también, el cultivo al que dicen proteger. Habría que recordarles a los funcionarios nacionales que desde hace tiempo, la consigna de los médicos es la prevención en salud. Y también, que lo que se firma en nombre del pueblo debe ser conocido y aprobado por éste.


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