Buen día

A cumplir la Ley de talles

Hace un tiempo, en esta sección se relató una situación vivida por una persona cuando al ingresar a un local céntrico abocado a la venta de indumentaria, la empleada le espetó que no tenía talles especiales.
Más allá del momento vivido la persona afectada se vio sorprendida por el destrato con el que la empleada había manejado la situación.
Y hace unos días, el Senado entrerriano aprobó una norma que tiene que ver con esta vivencia.
Se trata del proyecto de ley presentado por el senador gualeguaychuense Natalio Gerdau, que propuso a través de diversos artículos completar la actual Ley de Talles, que fue sancionada en mayo de 2006.
Cabe mencionar que si bien existía, la mayoría de los comercios no cumplían con esta ley que, entre otras cosas establecía que los fabricantes de ropa de la provincia debían confeccionar prendas en todos los talles y que los comercios, deben tener a disponibilidad de los clientes todos los talles. Y en parte, la falta de cumplimiento se debía a que la misma no contemplaba la autoridad de aplicación, ni el procedimiento para aplicarla, ni tampoco las sanciones que se aplicarían en caso de incumplimientos.
Por eso cobra importancia el proyecto de Gerdau que fue aprobado por el Senado ya que aclara esas zonas grises proponiendo por ejemplo, que la autoridad de aplicación sea la Dirección General de Defensa del Consumidor y Lealtad Comercial de la Provincia de Entre Ríos y también estableciendo las sanciones en caso de que incumplimiento.
Lo importante es que al menos ahora los clientes estarán más protegidos y podrán hacer valer sus derechos, denunciando si lo desean ante Defensa del Consumidor.
Otro punto a destacar es que se creará el Fondo para la prevención de la bulimia y anorexia, a donde irá a parar todo lo que se recaude a través de multas y estará destinado a acciones de prevención.


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Era de esperar

El bajo nivel de rendimiento de los alumnos que llegan a la UBA hizo decidir a docentes y directivos de la Universidad a proponer la enseñanza de lectura y escritura.
Ya hace tiempo que los estudiantes universitarios llegan a cursar su carrera profesional en condiciones precarias de conocimiento.
Porque no sólo son manifiestas las dificultades para redactar, la comprensión de textos y la resolución de ejercicios básicos de matemática de quienes llegan al Ciclo Básico Común, sino que además, estos alumnos carecen de saberes mínimos que deberían tener para seguir edificando sobre ellos.
Al ver que la situación no da para más y en el marco de los 30 años del CBC, se proponen cursos optativos de lectura y escritura, no faltando quienes consideran que deberían ser obligatorios para universalizar los conocimientos básicos.
La propuesta surge tras conocerse los resultados de la última prueba PISA, que arrojaron que el 53,6 por ciento de los alumnos argentinos de 15 años no pueden reconocer la idea principal de un texto, ni realizar inferencias sencillas , ni hacer comparaciones entre textos.
Y en estas condiciones egresan del secundario y en las mismas comienzan su vida universitaria.
Pero nadie puede sorprenderse cuando se enseña con fotocopias, textos aislados que no permiten reconocer desde dónde habla el autor, o no se favorece el anclaje de los nuevos conocimientos a los que el estudiante tiene, o a lo que puede ver a su alrededor.
En definitiva, la educación hace tiempo dejó de ser integral.
Y de la mano del facilismo, da los resultados que ahora sorprenden, cuando en realidad, no podía esperarse otra cosa.


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