Opinión

Ante la recesión, aceleran obra pública y el Plan Productivo

Por José Calero  EL ARGENTINO/NA Las cifras oficiales sobre la magnitud de la recesión, agravada por el ajuste en la primera mitad del año, obligan al gobierno a apurar desembolsos para obras públicas en el último trimestre y avanzar en el Plan Productivo, que apunta a crecer al 4% anual y generar cientos de miles empleos.

La parálisis económica se agravó fuerte en el segundo trimestre del año, según las cifras del INDEC, y tampoco habría tenido reacción entre julio y septiembre, aunque reina el optimismo para el 2017 en esferas públicas y privadas. Las medidas adoptadas para tratar de ordenar una economía al borde del desquicio y las expectativas de ajuste de los principales agentes económicos, comenzando por los consumidores, dejaron una profunda huella de desaliento que se tradujo en cierre de comercios, despidos y postergación de inversiones. El poder adquisitivo cayó fuerte por la inflación y los que pudieron se sentaron sobre sus ahorros a la espera de que aclare el panorama, lo que constituyó un cóctel mortífero para la economía. A esto se sumó que el Banco Central jugó a fondo para  frenar la inflación con una ortodoxa alza de tasas de interés que terminó de neutralizar cualquier atisbo de recuperación. El aparato productivo apostó a la timba de las Lebacs durante la primera mitad del año, y se terminó de hundir la economía. Nadie puso un peso para aumentar la producción y mucho menos tomar gente. Eso se llama desconfianza. Sería riesgoso para el jefe del Banco Central, Federico Stuzenegger, considerar un gran mérito haber frenado la inflación con esta estrategia, porque el costo fue altísimo. Los precios se desaceleraron por la caída en el nivel de actividad, uno de los peores fenómenos que le pueden ocurrir a una economía inestable y sub-emergente como la que padece la Argentina actual. Por eso, el gobierno no puede darse el lujo de permitir que este escenario se cristalice, y debe actuar sin demoras. Se espera entonces que se agilicen los desembolsos para obras por parte de la Nación, la provincia de Buenos Aires y los principales distritos del interior. Gobernadores peronistas ya advirtieron sobre la necesidad de liberar más plata y pusieron como prenda de cambio la aprobación del Presupuesto 2017, algo que el gobierno parece dispuesto a conceder. El Poder Ejecutivo quiere acelerar las obras públicas en el último trimestre del año y profundizar un Plan Productivo que permita revertir los magros datos del primer semestre del año, donde la actividad económica y el consumo mostraron una preocupante caída. Para el ministro de Producción, Francisco Cabrera, el desafío que tiene la Argentina es aumentar la productividad, mantener salarios altos en dólares e integrarse al mundo evitando problemas de empleo.  “El modelo es Australia”, se le escucha repetir a Cabrera, aunque el principal país de Oceanía tenga el desafío de alimentar a apenas el 20 por ciento de los habitantes de la Argentina. El enunciado ambicioso requerirá de mentes brillantes y ejecutores implacables, con un liderazgo político de alta gama. Macri cree que el objetivo de “Pobreza cero” es posible, aunque lo imagina en un plan a ocho años. El miércoles tendrá más datos sobre esta espinosa cuestión: el INDEC volverá a difundir los datos de pobreza que fueron manipulados y ocultados durante la larga noche de oscurantismo kirchnerista.


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