Editorial

Sin protección

El número de teléfono para emergencias médicas 107 no funciona de manera integral y se depende más de la buena voluntad del momento que de un protocolo de actuación en materia de salud.

El número de teléfono 102 o Teléfono del Niño directamente no funciona en Gualeguaychú, pese a los anuncios y promesas que en su momento hicieron los funcionarios en turno.
El número de emergencias integral 911 tampoco existe en la ciudad.
Así las cosas, la ciudadanía se queda sin una adecuada protección y las víctimas o quienes necesitan de alguna asistencia con urgencia deben soportar como un agravante una pérdida enorme de tiempo… y muchas veces eso tiene un saldo en pérdidas de vida o en vidas arruinadas.
A pesar de los innumerables reclamos, el número 107 de emergencias médicas sigue sin tener las respuestas de las autoridades de Salud de la provincia, como si Gualeguaychú debiera ser condenada al olvido o a la desidia.
A pesar de los cotidianos ejemplos que se suceden a diario y que ponen a la niñez en un constante riesgo, todavía ninguna autoridad municipal; ni siquiera del Consejo del Niño, Adolescente y la Familia (Copnaf) han movido un dedo para su implementación; para los concejales especialmente para los oficialistas es un tema inexistente en su agenda… y así en “esta década ganada” ni siquiera se puede contar con un servicio tan básico como elemental.
Y el teléfono de emergencias 911 es una promesa, que cada tanto estira sus plazos porque nadie la cumple.
Si bien se trata de tres números elementales, es oportuno recordar que la línea 102 está establecida por ley nacional y debe ser de acceso gratuito y funcionar las 24 horas durante todo el año. Pero, como ya se apuntó en Gualeguaychú las autoridades no se han dado por enteradas y tampoco hay señales siquiera de que este tema les interese.
Esta línea –como la 107- se supone que debe contar con operadores capacitados para canalizar el auxilio y la orientación necesaria. Nada se ha hecho.
Con el Teléfono del Niño hubo anuncios y promesas que entre 2009 y 2010 se iba a poner en funcionamiento. Han pasado casi cuatro años y, como es ya una costumbre, hoy se niega lo que ayer se prometió. La palabra gestión habría que resignificarla en la administración pública municipal y departamental a juzgar por esta realidad.
¿Cómo plantear conquista de derechos si algo tan elemental como el de poner a disposición de los vecinos una herramienta tan básica es imposible de concretar? ¿Por qué quienes deben dar respuesta en estos tres ejemplos de números de emergencias hacen silencio?
En esta materia, la prevención no está arraigada ni en la Municipalidad, ni en el Copnaf, ni en Salud provincial. Por eso cuando se interviene se llega tarde y no siempre con las mejores herramientas de gestión.