Editorial

Otro año sin ley de Salud

En términos institucionales, la salud tanto pública como privada carece de una ley moderna y actualizada en la provincia. Otro año legislativo donde se ha perdido el tiempo y se ha desaprovechado oportunidades para elaborar una ley de salud.

En el aspecto de la salud privada, ha pasado otro año sin pena ni gloria porque no se pudo elaborar una ley tan elemental, tan básica y tan necesaria como es la colegiatura de los médicos.
Cuesta creer que en Entre Ríos los médicos no cuenten con una ley de colegiación y si bien existen varias asociaciones que llevan el nombre de Colegio Médico, en rigor, son entidades que nada tienen que ver con las funciones que debe prestar un Colegio profesional y se parecen más a un club de amigos.
Muchas discusiones sobre arancelamiento en las prestaciones, pero ni a los médicos sindicalizados ni a los legisladores ni a los directores de hospitales se les ha caído una idea como para que alguien analice la oportunidad de contar con una ley de salud.
Es cierto que los mayores obstáculos para esta ley se han encontrado en las corrientes de pensamientos de los propios médicos de las costas del Paraná y del Uruguay.
Entre Ríos es una de las provincias más atrasadas del país en materia sanitaria y la actual ley de salud provincial es tan obsoleta como desactualizada para corregir errores ya históricos en este rubro. Uno de esos errores es creer que el desarrollo de acciones sanitarias puede manejarse desde 300 kilómetros de distancia. Pareciera que más que trabajar para la salud, el negocio es favorecer la enfermedad.
La contradicción es que el Estado provincial al crear el Ministerio de Salud, generó con buen criterio una cartera de gestión autónoma y específica, pero en materia legislativa el atraso es sideral.
Se necesita una ley de Salud que reconozca a este aspecto como un derecho humano fundamental, se necesita de una norma que establezca el derecho a la vida, y del mismo modo el derecho a la alimentación, a la vivienda digna, a la seguridad social, a la educación. Es decir, se necesita de una ley que sea modelo de vida de la sociedad a la que se aspira vivir. Y en este marco, es el Estado quien debe promover y organizar estas cuestiones. Y sin ley no hay promoción ni organización.
La necesidad de establecer claramente las prestaciones en los diferentes niveles sanitarios, establecer la prevención y tratamiento de enfermedades sobre todo ante brotes infecto contagiosos, epidémicos, endémicos o de enfermedades profesionales, no pueden quedar en un vacío legal. Y otro tanto con el tema de la colegiación de los médicos, que podría colaborar para un mejor sistema de matriculación.
Así las cosas, la salud privada sin colegiatura por falta de ley; la salud pública sin adecuar sus normas y que obstaculiza el avance de los derechos fundamentales de las personas; y las normas que sí deben cumplirse como el traspaso de los Centros de Atención Primaria de Salud a los municipios no se cumple ni se avizora vocación política para respetar la Constitución. Lamentablemente, otro año perdido en materia legislativa.


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