Editorial

Día de la Bandera… pensar en Belgrano

19/06/11 |La Bandera, si se la mira bien, permite saber no solamente quiénes somos como país sino también hacia dónde se quiere ir como Nación.

Manuel Belgrano es algo más que el creador de la Enseña Nacional, fue un hombre clave en el Cabildo Abierto y tuvo un rol protagónico como miembro de la Primera Junta de Gobierno. Sus ideas aún son vigentes porque él pugnó –pese a los cánones de su época- por la igualdad de las mujeres en el acceso a la educación y al trabajo. Este punto no es menor, porque la Independencia de Argentina no fue solamente delimitar un territorio, sino afianzar una Nación a través de una identidad y un proyecto integrador. Sería más que oportuno –por ejemplo- escuchar hoy en el Congreso algún debate en torno a garantizar los recursos naturales para que favorezca el desarrollo armónico que tanto pregonaba Belgrano. ¿Por qué no aprender del nacionalismo de los próceres? ¡Qué bien vendría para las generaciones actuales y futuras aprender de esas lecciones! Cada vez que se visita el pasado, obliga a caminar hacia el futuro, justamente porque implica reconocer el camino que hace a una identidad colectiva. Manuel Belgrano, cuya muerte hoy se conmemora, debería ser recordado no sólo como el creador de la Bandera sino también como uno de los grandes pensadores de la Revolución de Mayo. Belgrano no sólo fue el gran organizador del Ejército del Norte, sino también el hombre que recomendaba al Estado intervenir para favorecer las tierras a los labradores. Esto es oportuno en momento en que se discute en el Parlamento ponerle un límite a la extranjerización de la tierra, a la expansión de los pool de siembra, dos siglos después que lo planteó el propio Belgrano. Fue también un gran precursor de la educación y su pensamiento tiene vigencia porque si bien se ha avanzado en los últimos años en materia de inclusión escolar, aún falta –y bastante- consolidar la calidad educativa. Otra faceta de Belgrano es la de periodista y escritor, especialmente cuando publicaba en el periódico “Correo de Comercio”, en su obra “Medios generales de fomentar la agricultura, animar la industria y proteger el comercio de un país agricultor” o en sus Memorias. La Bandera Nacional se enarboló por primera vez el 27 de febrero de 1812 en la entonces Villa del Rosario, a orillas del Paraná. Lo hizo ante las baterías de artillería que denominó “Libertad” e “Independencia”, y donde hoy se ubica el Monumento Histórico Nacional a la Bandera. Su gesto fue una clara gesta porque dio a todos los argentinos un mismo manto para pensar el porvenir. Si se puede hablar de la herencia de Belgrano, entonces hay que destacar tres grandes aportes: la necesidad de fundar y gozar de una economía dinámica, inserta provechosamente para el bien común; establecer un sistema educativo como palanca de integración, inserción y desarrollo, para incorporar las exigencias científico tecnológicas de cada época. Por eso proponía crear una Escuela de Comercio, otra Náutica, la Academia de Geometría y Dibujo, escuelas agrícolas, otras de oficios, la enseñanza primaria, gratuita y obligatoria, entre otras. Y su tercer legado no es otro que el de la libertad generosa al servicio del engrandecimiento de la Nación.  


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