Editorial

Sin protección a la niñez

11/01/14 |El crimen de Priscila Lafuente conmociona y genera estupor en todo el país, por lo macabro de su muerte.

 Para la Justicia estaría casi probado que Priscila, la nena de 7 años cuyo cadáver apareció en un arroyo de Berazategui, Provincia de Buenos Aires, fue asesinada a golpes por su madre, quien junto al padrastro intentó deshacerse del cuerpo quemándolo en una parrilla y luego su cuerpo fue arrojado al arroyo Las Conchillas de Berazategui.
Este caso pone en evidencia la indefensión de muchos infantes y vuelve a activar la necesidad de que en Gualeguaychú se cuente con el teléfono gratuito 102 o Teléfono del Niño.
La línea 102 está establecida por ley nacional y debe ser de acceso gratuito y funcionar las 24 horas durante todo el año, pero en Gualeguaychú las autoridades no se han dado por enteradas. Se supone que debe contar con operadores capacitados para brindar a la comunidad la posibilidad de realizar denuncias de violación de derechos de niños, niñas y adolescentes y brindar información y orientación. Pero, lamentablemente, en Gualeguaychú las autoridades políticas dejan sin protección a la niñez e incluso otros números como la Guardia del Consejo del Niño, el Adolescente y la Familia (Copnaf) no suele atender nadie. De hecho, ayer EL ARGENTINO intentó comunicarse en distintos horarios pero todos los llamados fueron infructuosos.
La línea 102 llama desde Gualeguaychú, es decir, parecería estar activa, pero del otro lado no atiende nadie, señal que por el momento al Estado poco y nada le interesa ofrecer herramientas para consolidar los derechos de los niños.
Claro que hubo promesas y anuncios para la prensa que en algún momento entre 2009 y 2010 se iba a poner en funcionamiento. Pero, como es casi una costumbre, hoy se niega lo que se prometió ayer.
Si una gestión de gobierno municipal y provincial no puede coordinar esfuerzos para establecer una herramienta tan elemental como el Teléfono del Niño, difícilmente luego sea creíble a la hora de hablar de conquistas de derechos. Casi una década en Gualeguaychú lleva este tema y ningún funcionario siquiera ha dado explicaciones de esta falta grave que deja prácticamente indefensa nada menos que a la niñez.
No se entiende por qué se niega el establecer un servicio de recepción de denuncias, de información, valoración, asesoramiento y seguimiento especializado sobre una de las problemáticas que más está desbordando al Estado como el de la infancia.
Hay que tener presente que cuando un niño llega a la Justicia por un conflicto, seguro que tiene antecedentes de otras manifestaciones que expresan que sus derechos han sido vulnerados. En consecuencia, un desafío que por el momento nadie quiere asumir, es establecer políticas activas en materia de prevención.
Así nació el concepto del Teléfono del Niño, es decir, poder detectar los primeros problemas de los infantes sin necesidad de que atraviesen la judicialización por la falta de soluciones a sus padecimientos.
En esta materia, la prevención no está arraigada ni en la Municipalidad ni en el Copnaf a nivel provincial y cuando se interviene se llega tarde y no siempre con las mejores herramientas de gestión.
Una infancia que está a la deriva y a merced de que sus derechos sean vulnerados, también debe enfrentar que ni siquiera cuenta con un Estado como aliado, porque prometen servicios que luego no se ponen en funcionamiento. Por eso quien disque el 102 en Gualeguaychú se encontrará que se llama a un lugar que nadie atiende, porque por el momento a las autoridades no les interesa.