El observatorio

La razón de nuestra crisis

12/09/14 |Por El Vigía

El nuestro es el país de las grandes paradojas, la mayor parte de ellas inentendibles y que parecen no ser parte del sentido común, de las leyes y de las más elementales normas morales que siempre fueron el cimiento de la sociedad argentina. Pero el desbarajuste hoy es de tan entidad y magnitud que cuesta horrores acudir al discernimiento, lo cual nos habría permitido separar la paja del trigo. De ser así, nada nos hubiera impedido establecer donde comienza la verdad y cuando la sustituye la mentira.
A la luz de nuestra realidad, tengo para mí que estamos a merced de la anomia más elemental por el poco o nulo apego –leáse respeto- que el poder político gobernante tiene por la LEY, con el agravante que el buen ejemplo que debiera emerger de arriba o de la cúpula del poder ahora se desliza hacia abajo, lo cual explica que el mal ejemplo cunda, por ejemplo, en los otros poderes y en forma especial en el universo legislativo, donde el debate es groseramente reemplazado por el sistema del LEVANTA MANOS. Porque senadores y diputados nacionales responden ciegamente a las órdenes y directivas del Poder Ejecutivo. Esta es la causa principal del empobrecimiento de nuestra democracia, siendo indudable que los legisladores oficialistas han perdido el noble hábito de pensar por sí mismos. No busquen, pues, en otra parte el origen de nuestras paradojas que, sin darnos cuenta, nos están hurtando la capacidad de obrar y decidir según nuestra propia libertad, la que hoy es la hija de un vergonzante adulterio político, que es la máxima expresión de la anomia en la que nos obligan arrastrarnos.
Por eso, el gran desafío que hoy tenemos por delante es rebelarnos contra el desorden ético y el vaciamiento moral con que sueñan algunos para tenernos de rodillas. A este propósito debemos oponerle nuestra irreducible decisión de restituirle a la República la firme determinación de hacer de cada esquina un vallado para impedir que la impunidad nos pretenda seguir gobernando y que sería una forma aviesa de restarle a nuestros hijos y nietos el derecho a vivir esclavos del orden y sobre todo de una libertad que intereses creados intentan vender al mejor postor…
Y hablando de crisis, imposible de silenciar las atrocidades sociales que se desarrollan en Formosa. En este sentido adquiere un tinte dramático la situación de algunas escuelas, como la 56, por ejemplo, que desde hace años, luego de la arrasadora inundación del Pilcomayo, carece de todo (no hay pupitres, pizarrones, etc) en tanto que el piberío no tiene cuadernos, lápices y libros ni hablar, con el agregado que los chicos andan descalzos, casi sin ropas, y sobre todo casi muertos de hambre, sin tener agua para beber, obligados a hacer sus necesidades a cielo abierto. Y pensar que el Jefe de Gabinete, en el colmo de la desfachatez, acaba de afirmar que en Argentina no hay indigentes y que ha disminuido la pobreza. Al ministro chaqueño lo invitaría que visite a las Cáritas de todo el país. En ella sabrá toda la verdad y por orden de ELLA dejará de mentir y de burlarse de nuestros pobres…
Parece mentira que en la patria del trigo falte el pan en millones de hogares argentinos…, aunque no dudo que el relato en Olivos sea el clisé de siempre: si hay pobreza que no se vea…

Nota completa, edición papel.