El observatorio

Feliz aniversario, Cristina

Por El Vigía

En el 2011, CFK asumía el Gobierno con un significativo respaldo del 54 por ciento de los votos, porcentaje con el que aún alardea y se lo arroja a la cara de los opositores, como para hacerles recordar que sólo en ella respalda el poder.
Lo que se cuida muy bien de decirlo la PRESIDENTE es que aquel 54 por ciento fue literalmente licuado mediante sus permanentes y sistemáticos yerros a la hora de gobernar.
De hecho, según los relevamientos de opinión conocidos, aquel 54 por ciento sería hoy menos de la mitad, lo que estaría evidenciando la precariedad del actual poder kirchnerista que, hablando claro y pronto, es actualmente pura fachada.
En estas horas, Cristina está celebrando el tercer aniversario del cepo cambiario, que fue la primera medida de fondo adoptada por ella y que ha sido desde entonces la que fecundó la inflación y con ella la recesión que agobia la vida de los 40 millones de argentinos con su secuela de más pobreza, estancamiento y la estanflación que comienza a dejar al país sin reservas. Pero ella y Kicilloff insisten en vendernos el “versito” que la economía “está bien”. Y ninguno de los dos son capaces de sonrojarse por la mentira que quieren vendernos….
Pero, por las dudas, preparan al terreno para justificar lo injustificable: “alertan sobre un posible diciembre negro”, que, hoy por hoy, sólo existe en la afiebrada imaginación de ambos y con la que procuran entramparnos a todos. Para dar razón a sus tétricas predicciones, han sacado a relucir los cada vez más turgentes reclamos de los sectores obreros y empleados públicos en el sentido de solicitar para fin de año una especie de “bono compensatorio” como una manera de compensar el deterioro de los salarios a causa de los estragos que produce la inflación. Lo que más incomoda a Cristina y a Kicillof es que hasta la CGT oficial se ha sumado al clamor y que ya hay empresarios que han adherido al recurso del bono, incluso para los jubilados por ser éstos el último orejón del tarro…
No me vengan ahora a pretender corrernos con la vaina del facón, como sería el intento de hacernos creer que es terrorismo puro la pretensión de otorgar un beneficio social por única vez para el universo de los trabajadores, atosigados por un proceso inflacionario como no se recuerda otro.

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