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Tuesday 29 de September de 2020

Antropólogo radicado en Canadá arribó a Paraná para documentar la lengua chaná

Antropólogo radicado en Canadá arribó a Paraná para documentar la lengua chaná

01/06/2020 |.

Javier Domingo nació en Bariloche, pero a corta edad se mudó con su familia a Canadá. Se recibió de antropólogo lingüista y en ese país integra el Departamento de Antropología de la Universidad de Montreal. Con el apoyo de esta institución, junto con la Wenner Gren Foundation y el Fonds Recharche du Quebec, que promueve distintas iniciativas, llegó a la Argentina para “investigar lenguas indígenas de América del Sur y Central que ya no se usan como medio de comunicación diaria”.

En este marco, arribó a Paraná hace dos semanas atraído por las particularidades de la lengua chaná. Se trata de un idioma originario que hasta hace algunos años se creyó extinguido, hasta que se descubrió que a Blas Jaime se lo habían enseñado sus ancestros, hecho que mantuvo oculto por décadas para evitar ser discriminado, en tiempos en que habitualmente se marginaba a los descendientes de pueblos originarios.

Desde entonces se inició un trabajo de rescate de la cultura chaná que despertó el interés de científicos, no solo de Argentina sino también de otros países; y en un hecho sin precedentes en el mundo, se produjo un libro – cuyos autores son Blas Jaime y el investigador del Conicet Pedro Viega Barros– que apunta a la recuperación de una lengua originaria que los antropólogos y lingüistas consideraron perdida durante más de 200 años, publicó UNO.

Sobre su visita a la capital entrerriana, Domingo señaló: “Se puede decir que el caso de Blas Jaime es conocido, famoso, y me interesó particularmente. Vine a hablar con él y llegamos a un acuerdo, ya que a mí me interesa observar aspectos de la lengua chaná, y a él le interesa dejar un registro de la lengua y de cosas que él recuerda, e iniciamos una documentación lingüística”.

“Es interesante conocer qué pasa con una lengua que la gente recuerda, pero ya no la usa a diario. Mi interés es ver en qué circunstancias se usa, cómo y con quién; y cuál es el valor que la gente le da a esta lengua, tanto los hablantes como los medios de comunicación y las personas que las estudiamos, como es mi caso”, indicó.

Si bien ya existen trabajos similares sobre la lengua chaná, el investigador que llegó desde Canadá explicó: “Blas viene trabajando hace varios años con esto y por supuesto hay ya hecha documentación lingüística y es importante decir que hay otros colegas que han investigado. Por ahí la diferencia es que tratamos de usar la lengua en algunos contextos particulares y hacer un registro que quede a modo de documentación, en colaboración con mi universidad, la Wenner Gren Foundation y el Fonds Recharche du Quebec”.

El trabajo les demandará en total un mes, y a esto lo destacó Blas Jaime: “Hay otros investigadores que han venido dos o tres días y se van. Con Javier es una nueva experiencia. Es una persona muy sencilla, educada, muy inteligente y sabia. Entonces es más fácil trabajar con él. Va preguntando alguna frase y sacándose dudas, apoyándose en la certeza, también quitando lo que no pertenece al idioma, porque hay palabras que no son del chaná. Me siento muy bien y vale la pena, porque trabajamos con tiempo” para grabar y desgrabar”.

“Comenzamos a juntarnos hace poco más de dos semanas y vamos a trabajar un mes. No es mucho, y para mí es muy difícil hacer ese trabajo sin entender la lengua, ya que lo ideal para grabarla es tener una situación de comunicación donde tengamos un diálogo”, acotó Domingo, visiblemente entusiasmado por seguir aprendiendo. Sobre este punto, comentó que previo a su contacto con “el último chaná” se interiorizó de su historia leyendo artículos de Viega Barros, y a través de documentales y de la película Lantéc Chaná, de la cineasta argentina Marina Seizing.

 

Rescate cultural

 

Según contó Blas Jaime, este año junto a su hija planean continuar con las clases de la lengua chaná en Paraná, que en 2019 se interrumpieron por distintas circunstancias, y destacó que alumnos suyos que aprendieron el idioma lo empezaron a enseñar en una escuela Primaria de Rosario.

En este marco, Domingo observó: “En cuanto a lenguas o representaciones culturales, está muy bien aprender alemán, inglés o italiano, pero en general no hay mucha conciencia de aprender otras lenguas, como el chaná. Por eso es importante difundirlas, y he visto que en la región hay un interés”.

El antropólogo, que trabajó varios años con quien era reconocida por ser la última hablante de la lengua tehuelche Dora Manchado –fallecida hace un año– analizó: “Las lenguas tienen algo que va mas allá de la lengua en sí, pero no siempre está presente. Blas se ocupa de llevarnos a eso que está atrás, nos dice que tal palabra se dice así por tal motivo”.

“En general las lenguas no solo sirven para denotar algo, sino que tienen muchas historias detrás, que están vinculadas con las experiencias personales de cada uno, de grupos humanos; y en el caso de las lenguas indígenas, de historias de opresión, de discriminación, y tienen que ver con derechos, con reconocimientos. En el caso del chaná hay gente para las cuales esta lengua es muy importante”, subrayó.

Por otro lado, reflexionó: “No es verdad que sería mejor que todos habláramos la misma lengua, porque hablando la misma lengua está visto que también hay diferencias y hay conflictos”.

Por último, observó: “Las leyes en Argentina están bastante avanzadas en lo que respecta a comunidades aborígenes, pero en cuanto al trato, es el país más racista que conozco, porque niega su parte no blanca. Nací en Argentina, fui a la escuela y como la mayoría de los chicos, aún si son indígenas, nos enseñan que somos un país de inmigrantes, de blancos, y basta salir a la calle para darse cuenta de que esto no es así. Nos dicen que somos todos un crisol de razas, una mezcla, pero lo cierto es que en esa mezcla siempre hubo algunos que quedaron perdiendo. Me parece que el reconocimiento que se le da al indígena es solo de palabra, pero es muy difícil que se atiendan sus necesidades”

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