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Saturday 10 de April de 2021

Incluso las torres más altas comienzan desde el suelo

Incluso las torres más altas comienzan desde el suelo

03/14/2021 |Sólo por un segundo te prestamos nuestros ojos para que esto, no te pase a vos.

Por Gabriela Covelli (*)

 

Muchos de nosotros vivíamos una vida feliz, con las complicaciones normales que podemos tener al transitar por este mundo.

Sin embargo, un día -cualquier día que resultó imborrable para cada uno de nosotros- acudimos al sistema de salud. Y allí, contra todo pronóstico imaginable en ese momento, nuestras vidas se derrumbaron. Perdimos a nuestros seres más amados, o sufrimos un evento adverso que nos provocó una secuela para toda la vida.

Jamás imaginamos que intervenciones tales como amígdalas, hernias, hidroceles, malestares como dolores de cabeza que no cesaban, o en procedimientos simples, podríamos habernos encontrado con la muerte.

Una muerte provocada por un médico que debió curar, un médico que debió escuchar a sus pacientes... un médico que debió honrar la vida.

Y así comenzamos un camino de dolor inimaginable, en donde además de perder lo más amado, la justicia no te escucha, y pasamos a ser “víctimas ignoradas”.

En cada causa nuestro grito sonó fuerte, pero no alcanzaba.

Y así fue que juntamos nuestros dolores, nuestras penas, nuestros restos de aquella vida feliz, y nos unimos desde el más profundo de los infiernos decidiendo luchar juntos.

¿Por qué luchamos?

Por un sistema de salud que cure y que no mate, porque la vida y la salud son derechos humanos de rango constitucional y no permitiremos que nos los arrebaten. Además, porque existe una ley de derechos del paciente que no se cumple, y una magra condena judicial de 2 a 5 años para quien comete la injusticia de matar a un ser amado.

Porque los Colegios de Médicos fueron creados para la “preservación de la vida y la salud de la población y el control del acto médico”, y no nos están defendiendo.

Y porque resulta peligroso para tu vida que aun cuando la condena de un médico llega luego de años de lucha, ese médico continúa atendiendo... en tanto nosotros, las víctimas, pasamos por largas instancias judiciales para llegar a la Corte Suprema de Justicia.

Tenemos derecho a que el paradigma en el que vivimos comprenda que nos duele y nos derrumba la muerte de un ser amado o un daño en la salud. Porque el principio de igualdad ante la ley nos corresponde, y debería protegernos.

Por todo esto, y mucho más, decidimos hacer un proyecto de ley que cambie esta injusta realidad.

Nos pusimos de pie. Secamos nuestras lágrimas y decidimos luchar por vos. En honor a los que perdieron la vida por un error, o por negligencias imperdonables en el ámbito de la salud.

Suena utópico pensar que un grupo de mamás y papás, de amigos y familia, convoque a una sentada pacífica.

Nos mueve el amor, ante la pérdida irreparable de lo más amado. Para eso sirven las utopías, para avanzar.

Queremos que nuestras víctimas dejen de ser invisibles. Que la justicia sea justa, que la ley nos proteja.

Queremos un sistema de salud que priorice la vida.

Luchamos en honor a ellos, y a favor tuyo.

Queremos que nuestras autoridades visualicen nuestro dolor, se sumen, nos ayuden y te ayuden.

Estamos convencidos que “las torres más altas comienzan desde el suelo” y por eso hoy alzamos nuestra voz.

¡Súmate! Súmate a este abrazo y a todas nuestras acciones, ¿Cómo? difundí, compartí, asistí.

Y si pasaste por una situación así, ponte en contacto con nosotros; no estás solo, esta lucha es de todos.

Te esperamos este jueves 18 de marzo en el Congreso de la Nación: “Por un sistema de salud y una ley que tengan como prioridad la vida y la salud como derecho humano a proteger”.

 

(*) Gabriela Covelli es abogada y preside la ONG en formación “Por la vida y la salud”. Ella perdió a su hijo por mala praxis en Villa Gesell.

 

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