Gualeguaychú | Entre Ríos | Argentina
Viernes 22 de Octubre de 2021

La oposición, con el Congreso en la mira

La oposición, con el Congreso en la mira

03/10/2021 |.

Por Gonzalo Arias

 

 El segundo tiempo del ciclo electoral del 2021 quedó inaugurado formalmente el pasado jueves, con el inicio oficial de la campaña para las elecciones generales del 14 de noviembre. Empezó así el tiempo de descuento para el día en que se conocerán definitivamente la composición de ambas Cámaras del Congreso y la relación de fuerzas que marcarán el escenario y la dinámica política de la Argentina durante los próximos dos años.

Después de los resultados de las PASO que produjeron un verdadero terremoto, y de semanas de tensión, pases de factura y reordenamientos internos, el oficialismo llega a este inicio de campaña con algunas certezas, pero no pocas indefiniciones sobre aspectos claves de la estrategia electoral. Si la apuesta parece ser por un lado la territorialización de la campaña para adaptarla a las necesidades de cada distrito -y de los liderazgos locales-, y por otro lado, la segmentación hacia el electorado más afectado por la crisis económica, no están claros aún ni los diversos roles que marcarán esta nueva etapa, incluyendo los de la Vicepresidenta y del propio Presidente, ni tampoco los discursos y principales mensajes que se comunicarán. Sin dudas, el slogan optimista inicial de “volver a la vida que queremos”, que ya había naufragado a mitad de camino durante la campaña de las PASO, quedó definitivamente sepultado por la contundencia del fracaso electoral, y queda por ver si se vuelve a apelar a un mensaje propositivo, o definitivamente se instala la confrontación con la oposición como eje discursivo y terreno de disputa.

Pero mientras que los efectos de las PASO terminaron de dinamitar el mensaje electoral nacional del oficialismo, no hicieron más que galvanizar un discurso común en el principal frente opositor, Juntos por el Cambio, profundizando y afianzando a su vez el enfoque más duro. Es interesante recordar que en la primera fase de la campaña electoral convivieron mensajes más ambiguos y abiertos, como por ejemplo el slogan “es lado a lado” con el que Vidal empapeló la Ciudad de Buenos Aires, incluso el “Dar el Paso” de Manes, con discursos que enfatizaban que lo que se ponía en juego era el “equilibrio de poder”, y hasta el futuro de la “democracia y de la república”.

El resultado de las primarias, confirmado por el escrutinio definitivo que concluyó hace pocos días, zanjó definitivamente ese debate. Si los números se repiten el 14 de noviembre, Juntos por el Cambio pasaría a ser la primera minoría en la Cámara de Diputados con 117 miembros, uno más que los 116 que integrarían el bloque del Frente de Todos. Además, como se ha repetido hasta el cansancio, el dato inesperado es que el oficialismo, que perdió en 6 de las 8 provincias que eligen senadores nacionales, perdería el quórum propio en la Cámara alta al quedar con 35 miembros. Aunque seguramente podría negociar con aliados provinciales para asegurarse los números, esa negociación no estaría exenta de costos, quizás muy elevados. Si bien es posible una remontada oficialista en algunos distritos, y todas las miradas apuntan a La Pampa con el antecedente del 2017, y también a Chubut y Santa Fe, lo cierto es que no parece sencillo. En La Pampa y en Santa Fe Juntos por el Cambio ganó por 10 puntos, y en Chubut por 13 puntos.

En este escenario, mientras que los primeros días posteriores a las PASO, y especialmente durante las semanas marcadas por las profundas tensiones internas y desavenencias de la coalición gobernante, los principales referentes de Juntos por el Cambio apostaron a obtener rédito del silencio manteniéndose al margen del conflicto, en la última semana esa estrategia ya cambió. En una entrevista brindada por María Eugenia Vidal junto con Horacio Rodríguez Larreta por la red social Twitch, y luego replicada ampliamente por todos los medios de comunicación, la candidata a diputada por la Ciudad expresó que “ahora tenemos la oportunidad de frenar el quórum en ambas cámaras y tener la presidencia en la Cámara de Diputados” y “lograr frenar de verdad al kirchnerismo”. El mismo argumento esgrimió el Jefe de Gobierno al lanzar el “Plan Futuro”, en virtud del cual los porteños participarán en la definición de objetivos de gestión. Se unificó así un discurso duro, que ya habían formulado tanto Patricia Bullrich como Elisa Carrió, aunque no es tan claro hasta qué punto este objetivo es compartido por otros socios del espacio, como el radicalismo o el ala de Monzó.

Más allá de si esta consigna de avanzar sobre la Presidencia de la Cámara de Diputados, que rompe con la tradición de otorgar los cargos más relevantes en la línea sucesoria al partido que responde al Ejecutivo nacional, es parte de la estrategia electoral discursiva o piensan disputarla efectivamente, lo cierto es que la posibilidad real de arrebatarle al Frente de Todos la mayoría en el Congreso se convirtió en el estandarte triunfalista que va a encabezar la batalla electoral en cada uno de los distritos del país. Una consigna nacional enunciada en términos negativos, que ya mostró su efectividad en elecciones previas, y que pone en segundo plano el debate de propuestas o la centralidad de los atributos propios, para poner en el centro de la escena la importancia de derrotar al adversario.

Bajo esta consigna, la campaña busca como objetivo de mínima mantener el caudal electoral obtenido el 12 de septiembre haciendo todo lo que sea necesario. Para ello en las provincias donde hubo disputas internas, especialmente aquellas en donde fueron más duras, ya definidas las listas de candidatos las heridas deben cerrarse rápido y las fotos de unidad entre ganadores y perdedores son indispensables a la hora de retener los votos de las diversas listas que se enfrentaron en las ya lejanas PASO. Por lo pronto, en la Provincia de Buenos Aires Santilli y Manes parecen haber logrado trazar un plan armónico que refleje la unidad y a la vez potencie los buenos resultados focalizándose cada uno en diferentes secciones electorales, sin tampoco retirarse de ninguna. En la Ciudad, los cambios en la fórmula para integrar la lista fueron el gesto que selló el compromiso de López Murphy con el espacio.

Pero teniendo en cuenta que los números son muy finos y no hay margen para poner en riesgo posibles bancas en ningún rincón del país, la conducción nacional de Juntos por el Cambio no solo está poniendo la mirada en los distritos más grandes, sino que esta contemplando el panorama completo del país federal. Varios ejemplos reflejaron esta semana una estrategia federal coordinada tendiente a fortalecer la unidad para asegurar resultados.

En La Rioja, por ejemplo, las negociaciones lograron que Julio Sahad, actual diputado del Pro, bajara su candidatura para darle una oportunidad a la lista de Cambia La Rioja de meter un diputado nacional. El otro ejemplo contundente se vio en Formosa, en donde la candidata a diputada nacional por una lista del peronismo disidente, Gabriela Neme, aceptó bajar su candidatura e integrar una lista de unidad con el candidato a diputado nacional de Juntos por el Cambio, una jugada que parece asegurar a la oposición una de las dos bancas que están en juego en la provincia. Para llegar a este acuerdo no solo intervinieron actores locales de peso como los legisladores nacionales Luis Naidenoff y Ricardo Buryaille, sino que en la charla final intervinieron incluso Maximiliano Ferraro, Alfredo Cornejo y Patricia Bullrich, lo que fue celebrado por toda la dirigencia incluyendo a Horacio Rodríguez Larreta. En este caso, el objetivo no solo es sumar una banca, sino que el optimismo es tan alto que hay ilusión de una derrota simbólica contundente del eterno y hasta ahora imbatible gobernador Gildo Insfrán.

Pero si la estrategia discursiva de apelar a ponerle un freno al Kirchnerismo en el Congreso es atractiva, también puede ser un arma de doble filo. En un sistema presidencialista, un Poder Ejecutivo sin mayoría en el Congreso y con un espacio opositor reacio a la negociación puede ser sinónimo de bloqueo del funcionamiento legislativo. En este sentido, no hay que hacer demasiadas especulaciones teóricas para adivinar las posibles consecuencias de la repetición en noviembre de los resultados de las PASO, basta con mirar la película del funcionamiento del Congreso en los años 2010 y 2011, con la composición consecuente de la derrota electoral del oficialismo en el 2009. Muy baja cantidad de sesiones y de leyes sancionadas, grandes dificultades tanto del oficialismo como de la oposición para conseguir quórum, y el broche de oro de un año sin presupuesto oficial ilustran el posible escenario. Este último dato lo mencionó incluso la propia Vicepresidenta antes de los resultados del 12 de septiembre, en su discurso durante el cierre de la campaña oficialista en Tecnópolis, cuando recordó que “la oposición dejó a la Argentina sin presupuesto, habían ganado las elecciones intermedias del 2009 y no nos votaron el presupuesto”. También agregó que en ese momento “la Argentina tenía espalda porque tenía una economía que volaba”, pero remarcó que “hoy la situación es diferente porque la Argentina no está para soportar eso”. Quizás si como dijo en su carta anticipaba los resultados electorales, ya había empezado a anticipar un futuro discurso de campaña.

Más allá de las especulaciones, lo cierto es que con este antecedente, frente a la consigna de la oposición de arrebatarle al oficialismo la mayoría en ambas Cámaras del Congreso que se convirtió en el mensaje nacional más potente en esta nueva fase de la campaña, el oficialismo puede azuzar el fantasma de la parálisis institucional y la pérdida de gobernabilidad en un contexto económico y social complejo como parte de la estrategia. Si apelar al amor no es suficiente, quizás, se apelará al espanto.

 

*Sociólogo, consultor político y autor de Comunicar lo local (La Crujía, 2019)

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