Gualeguaychú | Entre Ríos | Argentina
Lunes 6 de Diciembre de 2021

Bienes privados, públicos o del más vivo

Bienes privados, públicos o del más vivo

30/10/2021 |Grupos pseudomapuches queman viviendas y complejos turísticos en la Patagonia para aterrorizar a los pobladores.

Desde que nació nuestra Constitución Nacional el contrato social de los argentinos y por ende la norma fundamental que nos rige reconoce que existe la propiedad privada y también los bienes del dominio público de los estados que conforman nuestra patria. Sin embargo, hay ciudadanos y autoridades que aún no lo entienden.

 

Jorge Pedro Jurado (*)

A más de 160 años de la sanción de la ley fundamental de los argentinos hay ciudadanos y autoridades que no reconocen que existe la propiedad privada y los bienes del estado. Ejemplos de ese desconocimiento están a la vista, pero se mira para otro lado como si Argentina no fuera un estado de derecho, las normas estuvieran dibujadas y las autoridades de los poderes ejecutivos y judiciales absolutamente pintadas.

Lo que sucede en el sur patagónico es una muestra más. Un grupo terrorista provoca desmanes y atropellos. Comete delitos y usurpaciones no solo contra propiedades de privados sino también sobre bienes que nos pertenecen a todos como son los parques nacionales. En tanto el ejecutivo nacional desoye los ruegos de una gobernadora que pide el apoyo de las fuerzas federales y la justicia actúa tenuemente. Existen normas que cumplir y no se cumplen en tanto esa inseguridad avanza y la gente de bien está atemorizada.

Otro ejemplo cercano es el uso indiscriminado del espacio público de aceras de comercios habilitados y que pagan sus impuestos. Mano de obra que se denominan manteros usurpan veredas, plazas, parques para vender lo mismo que venden muchos de esos negocios, pero no nos engañemos no son los vendedores los que hacen esas changas para llevar los pesos del día que necesitan, sino que son soldaditos manejados por mafias que los cooptan para explotarlos. Sucede lo mismo con los vendedores que acechan en los semáforos o transitadas esquinas ofreciendo repasadores o accesorios para celulares.

No nos olvidemos de los cortes calles impidiendo a los que trabajan llegar a su destino. Conflictos entre el argumentado derecho de huelga o protesta y el derecho a transitar. Nadie hace nada ni de un lado ni del otro.

El Estado como siempre ausente y mirando para otro lado. Esto va de mal en peor.

Cuento dos historias que conozco de cerca. La primera se refiere a un vecino de una localidad del sur allende el Puente Pueyrredón. Muy enfermo y solo un dueño de una humilde casa fue internado en el hospital solo y carente de familiares. A la tarde una camioneta municipal descargó materiales de construcción y ocupantes para esa vivienda obviamente prohijados por la comuna. Inaceptable, indignante. Nadie pudo hacer nada pese al intento y denuncia policial de los vecinos.

El otro comentario para finalizar es la inexistencia del instituto romano llamado “res nullus” es decir la cosa que no tiene dueño y que en el caso de los bienes muebles pertenece a quien la encuentra salvo que sea robada o perdida.

Pero en el supuesto de los inmuebles la ley dice que si no hay herederos del propietario deben pasar al sector del Ministerio de Educación como bien del estado. Pues bien, hay una mafia cómplice de los registros de propiedad que manejan información de aquellos bienes que de pronto no son de nadie o no aparecen dueños y ahí comienza la estafa para quedarse con las propiedades o usurparlas o alquilarlas. Insistimos el estado ausente, los ministros de seguridad peleándose como niños maleducados y nuestros legisladores especialmente del oficialismo negándose a discutir la ley de ficha limpia que prohíbe a los delincuentes ejercer tan otrora alta distinción como ser miembros de alguno de los poderes del estado.

Otra muestra más que hay que hacer cirugía mayor señores. De lo contrario seguiremos en el pozo.

 

(*) El autor de este artículo es abogado, escritor, periodista, columnista radial y director del periódico digital llamado Grupo de El Censor de Gualeguaychú que se edita en la red social de Facebook que se llamará Meta.

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