Gualeguaychú | Entre Ríos | Argentina
Monday 14 de June de 2021

El problema de la política como un dilema

El problema de la política como un dilema

Por Luis Alberto Dalcol

 

Cuando existe un problema de cierta urgencia, frecuentemente, se lo tiende a llevar a un dilema. Es decir a desembocar en solo dos proposiciones - normalmente contradictorias, extremas y con puntos de vistas radicalizados-  que crean disyuntivas y enfrentamientos.

Así la dificultad se transforma en una  simplificación que aparenta de ineludible y que se mimetiza en una opción que excluye otras alternativas. Cada una de las posiciones se defiende con expresiones extremas y agraviantes que se arrinconan en una elección binaria y fatal.

Recientemente, en  pandemia y en el ámbito educativo, lo fue por  la presencia de alumnos en las aulas o  por las vacunas Pfizer; un tiempo atrás con la resolución 125 relacionada con los derechos de exportación granaría que anulaba mercado de futuros.

La verdadera política debiera estar alejada de los dilemas y cerca de los consensos, de los acuerdos a través de las  negociaciones. Aquellas dejan secuencias de discordia, pues aparece una parte vencida -no convencida- que cambia conductas futuras; aún más nucleares, más duras, para el tratamiento de los  próximos problemas a resolver.

El dilema no cede, la política sí. La concertación es sabia, en tanto que la contienda debilita, distrae y demora soluciones.

Mientras que el dilema divide y crea ganadores y perdedores; la negociación buscar enriquecer posturas y reducir exageraciones, extremos y limitaciones.

El diálogo político tiende a construir una nueva posición más enriquecida por el aporte de la diferente visión de  las partes; y, lo más importante, es que  llegado a un acuerdo este unifica posiciones facilita su aplicación y no genera una desarmonía o distanciamiento que no concilia.

El acuerdo fortifica la decisión pues ya es construcción de ambos; y ambos, sin perder su identidad, la tendrán por propia y la defenderán en beneficio de todos. El dilema no aparece como amigo de la política. En muchos casos es un reduccionismo perverso.

De igual modo la solución  ideologizada de la vacuna en la pandemia  (compra y aplicación) procrastina y  eleva el costo irreparable  de vidas humanas.

La política  ha dejado huellas de prioridad en posiciones de poder por sobre cuestiones de salud o de educación de los ciudadanos a los que debiera servir y se ha cargado un  costo muy significativo e insalvable.


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